miércoles, 17 de noviembre de 2010

Sin título #1.

Entonces, ¿qué podemos encontrar mas allá de la pregunta máxima sobre la propia existencia?
-Otra pregunta.-
¿Cuál sería?
-No importa.-
¿Por qué?
-Porque siempre hay otra pregunta-
Ah... Y.. ¿por qué?
-Porque simpre hay algo más para saber-
¿Y cuando ya sepa todo?
-No te preocupes por eso, nadie vive para siempre-
Genial.

¡¡El que sigue!!

-¡Hola! Soy el siguiente.-
Hola siguiente ¿Cómo estás?
-Bien, pero ¿no era usted quien contestaba las preguntas?-
Si, una de cal y una de arena. ¿Que te trae hasta aquí?
-Es lo que vine a averiguar.-
¿Cómo piensas averiguarlo si ahora soy yo quien pregunta?
-Ya lo averigüé entonces.-

-¡¡El que sigue!!-

Hola, ¿quien es usted?
-El siguiente.-
¿No era yo quien seguía?
-Si-
¿Es normal que esté confundido con eso?
-Si, aunque normal no Es.-
¿Y quién es normal?
-El que sigue.-
¿Usted?
-No, yo soy el siguiente.-
¿Y quién sigue?
-El gracioso.-
¿Y yo quien soy?
-Eso lo sabes tú y los demás quienes creen que lo saben. Y  visceversa.-
¿Entonces quien sigue?
-El gracioso, ya te lo dije antes.-
y... ¿el gracioso que tiene de normal?
-Nada/Todo-
Pero ¿usted no dijo que no era normal?
-No, dije que normal no Es, con mayúscula, fijate bien.-
Ah.. Comprendo. Entonces el gracioso... vendría siendo.. usted.
-Si, pero temía aceptarlo.-
¿Por qué?
-Porque dejaría de ser el siguiente.-
Pero dese cuenta señor gracioso, que usted es quien sigue, usted Es el siguiente.
-¿Entonces soy normal?-
Si, porque usted Es.












miércoles, 10 de noviembre de 2010

Bitácora del Capitán.

    Señores, estamos incursionando nuevos rumbos en viejos territorios. Nada de lo que saben les servirá ya jamás. Las propias convicciones son el peor enemigo. 
    Atención, estén todos atentos. El buen juicio perdió el sentido justo después de que cayó en cana Seguro. Si, pasó tan rápido que nadie se dió cuenta... y miren que gritó como nadie antes. Todo lo contrario a Seguro, pobre, el estaba seguro de algo que la verdad no sé de qué, pero se quedó calladito la boca mientras el universo se equilibribaba en su contra. Debió ser un tipo muy sabio... o muy idiota. Es hora de darse cuenta de que en realidad* es lo mismo.  Tan sabio debe ser el que oye, tanto, como el propio que se las canta. 
    *¿Realidad?: El mayor misterio jamás resuelto en el mundo de los que razonan.

    Por ahora, sólo resta estar atentos. En la próxima meto un chiste.